Alzheimer: Entre lucidez y confusión

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Vida, lucidez, recuerdos, claridad intelectual, pensamientos constantes, y plenitud son elementos vividos o experimentados por un ser humano regular durante aproximadamente sus primeras seis décadas de existencia. No obstante, para aquel que ha sido diagnosticado con Alzheimer el panorama suele ser completamente distinto, ya que en él reina la incertidumbre y la confusión.

Esa enfermedad, también denominada mal de Alzheimer o Demencia Senil de Tipo Alzheimer (DTSA), es una patología neurodegenerativa caracterizada por una aguda decadencia cognitiva asociada a una pérdida continua de la memoria y de otras habilidades mentales, la cual según un informe reciente de la OMS afecta a más de 24 millones de individuos en todo el globo.
 
El neurólogo, Carlos Martínez, dijo que se produce cuando “mueren las células nerviosas comúnmente llamadas neuronas, ocasionando que diversas zonas cerebrales se atrofien considerablemente”.
 
Además, comentó que sus primeros indicios apuntan hacia las manifestaciones constantes de dolores de cabeza, insomnio moderado o vértigos; mientras que la degeneración celular que imposibilita al aquejado a retener nuevas informaciones aparece posteriormente, siendo un signo que suele atribuírsele al proceso natural del envejecimiento.
 
Adicionalmente, dijo que cuando las dolencias se hacen muy recurrentes es recomendable que el médico tratante realice evaluaciones exploratorias tanto a nivel de desarrollo como de conducta, para así emitir una diagnosis certera en cuanto a la efectiva presencia de la afectación.
 
“Las neuroimágenes permiten obtener tomas muy claras de tejidos y órganos del sistema nervioso, esa es una de las técnicas más completas al momento de determinar si alguien es una nueva víctima o no”, manifestó.
 
Igualmente, se conoce que es una anomalía que va empeorando dramáticamente con el paso del tiempo, provocando desconcierto mental, agresión, irritabilidad, cambios de humor repentinos, disfunciones del lenguaje, aislamiento social y el cese de las funciones biológicas del enfermo.
 
A su vez, Martínez comentó que el período de supervivencia del hombre después de su detección es de aproximadamente siete años, aunque un pequeño porcentaje de los afectados tiende a vivir casi el doble. No obstante, aclaró que esas especificaciones dependerán de la severidad de la enfermedad y de los tratamientos y cuidados que se le den a quien la sufre.
 
Información incierta
 
Paralelamente, indicó que su etiología aún es incierta a pesar de los inagotables esfuerzos realizados por renombrados investigadores europeos en cuanto al descubrimiento de los factores que la desencadenan.
 
“Existen tres hipótesis relacionadas directamente con su posible causa: la acumulación de amiloide, la cual es una proteína conformada por más de una treintena de aminoácidos que se desarrollan en algunas áreas cerebrales, ciertas variaciones metabólicas y un déficit del neurotransmisor acetilcolina, que sirve como mediador químico de los impulsos nerviosos del organismo; pero eso no significa que se descarten posibles mutaciones genéticas”, expuso.
 
Sin embargo, insistió en que la pérdida de neuronas y el cese de la sinapsis en determinadas regiones subcorticales resultan en una atrofia del lóbulo tanto temporal como parietal, y en cuantiosas desmejoras de las partes de la corteza frontal, que sin duda repercuten negativamente en el comportamiento de aquel que atraviesa esa difícil situación.
 
Rol de cuidadores
 
Asimismo, cuando la afectación está muy avanzada, al punto de que el doliente es incapaz de valerse por sí mismo, resulta imperante que terceros se encarguen de cuidarlo y protegerlo en todo momento en aras de que su integridad física se mantenga en las mejores condiciones posibles.
 
De modo que no afecta solamente al enfermo sino también a sus allegados, como sus hijos o hermanos. En ese sentido, son precisamente ellos quienes deben hacerle frente al Alzheimer casi con la misma paciencia y esfuerzo que el propio paciente.
 
Es por eso que quienes se dedican a realizar esas labores se conocen como “cuidadores”, ya que los servicios que desempeñan están orientados fundamentalmente a monitorear su estado de salud, con el propósito de que lleve un estilo de vida digno y agradable a pesar de su delicada limitación clínica.
 
Ellos atraviesan intensas circunstancias porque muchas veces se ven obligados a abandonar sus empleos o sus rutinas diarias para así tener espacios disponibles que les permitan brindarles ayuda a ese sujeto que la necesita, puesto que dependiendo de la gravedad de su mal puede llegar a autolastimarse o herir a otros.
 
Por su parte, la licenciada y cuidadora particular, Yuleima Sifontes, reveló que esa adversidad desune a las familias muy fácilmente porque sus miembros no están acostumbrados a bañar, alimentar, peinar, vestir, o asear a quien atraviesa esa desesperante travesía patológica.
 
“Si nosotros no existimos el día a día de quienes nos necesitan no puede ser óptimo, pero debemos estar claros en que si no preservamos nuestros cuerpos para mantenemos saludables, no lograremos que nuestros pupilos estén bien, si no nos cuidamos, no los cuidamos”, acotó.
 
De igual forma, la presidenta de la Fundación Alzheimer Guayana, Claudia Fuentes, precisó que la misma nació con el fin de que esos “vigilantes” sepan que no están solos, “porque somos una escuela de cuidadores cuyo objetivo fundamental es garantizar que la existencia de los enfermos sea lo más humana y llevadera posible”.
 
Hay esperanza
 
El citado galeno dijo que lamentablemente aún no se ha descubierto una cura definitiva, pero que existen diversos medicamentos en el mercado que han sido aprobados por la Administración de Drogas y Alimentos de los Estados Unidos, que permiten contrarrestar en gran medida los síntomas más concurrentes.
 
Comentó que los fármacos inhibidores de la enzima llamada colinesterasa evitan que las dolencias empeoren con el transcurrir de los años, y añadió que los estudios han revelado que previenen la descomposición de la acetilcolina, el cual es un compuesto químico cerebral beneficioso para la memoria y los procesos del pensar.
 
 
Carlos Martínez: “El Alzheimer demanda un intenso involucramiento afectivo que irónicamente ayuda al enfermo a vivir mejor”
 
Fuente: Nueva prensa.com.ve
Disponible en: http://www.nuevaprensa.com.ve/site/articulo/28989/AlzheimerEntrelucidezyconfusin/