Icono de una tendencia: la vitalidad sin límites de edad

Mirta Legrand

Especialistas hablan de los factores que no se deben descuidar para envejecer al estilo de la diva

Con 90 años y una vitalidad envidiable, Mirtha Legrand se consagró como el modelo a seguir por todos aquellos que no están dispuestos a dejar de lado actividades, intereses, hobbies y pasiones en cada cumpleaños.

La diva, que lleva más de cuatro décadas al frente de sus almuerzos, sigue lúcida y contestataria. Su avanzada edad no le significa un impedimento para mantener una vida social activa ni para seguir mostrándose espléndida.

Con el aumento mundial de la expectativa de vida, cada vez son más los que pretenden seguir sus pasos y los especialistas alientan sobre las crecientes posibilidades de lograrlo.

“Los chicos de ahora conocen a sus abuelos y, a veces también, a los bisabuelos. Antes eso no era algo frecuente. A los sesenta uno se sentaba a esperar la muerte”, recuerda Sara Iajnuk, médica geriatra diplomada en gerontología, y afirma que gradualmente las sociedades fueron evolucionando y se produjeron cambios en ese sentido: “Hoy hablamos de una cuarta edad, de la necesidad de armarse un plan para después de la jubilación, de no dejar nunca de aprender cosas nuevas; ya no se trata de subsistir, la mayoría no está dispuesta a ‘dejarse estar’, sino que el objetivo es mantener una buena calidad de vida”.

La especialista ve con buenos ojos el creciente interés de los más jóvenes en asuntos gerontólogos. “El tema interesa cada vez más y las poblaciones se preparan. Todos quieren llegar bien y se están tomando cartas en el asunto. Desde la medicina también subieron las expectativas en cuanto al bienestar ‘esperable’ para las personas de la tercera edad”, dice.

“Hoy hablamos de una cuarta edad, de la necesidad de armarse un plan para después de la jubilación, de no dejar nunca de aprender cosas nuevas; ya no se trata de subsistir, la mayoría no está dispuesta a ‘dejarse estar’, sino que el objetivo es mantener una buena calidad de vida”

En los últimos años aumentó considerablemente la oferta y demanda de cursos para adultos mayores: son conocidos los beneficios de estimular la mente a partir del aprendizaje de cosas nuevas como también de conocer gente y establecer nuevos vínculos. Mantenerse en movimiento y mentalmente activos pasó a ser el ideal para atravesar la tercera y cuarta edad.

Virginia Viguera, psiquiatra jubilada, dedicada a la educación de adultos mayores, explica que es muy importante la actividad social para este grupo etario porque en general van perdiendo sus vínculos anteriores, como pareja y amigos. “Tener nuevas relaciones los ayuda a sentirse mejor y a combatir la soledad, uno de los fantasmas del envejecimiento”, sostiene.

Para la especialista, los cursos de educación para adultos mayores son una gran ayuda para socializar. “A parte de la información sobre varios temas, está la posibilidad de hacer nuevos vínculos, de encontrar un nuevo grupo de referencia, de relacionarse con pares y de fortalecer el autoestima al sentir el reconocimiento del otro”, dice, y plantea que en estos lugares los mayores valoran el hecho de volver a ser llamados por el nombre (y no ‘abuela’, ‘abuelo’, ‘vieja’, viejo’) porque de esa manera se sienten reconocidos por su identidad, como ocurría cuando mantenían una vida laboral activa.

“Encontrar grupos de adultos mayores en el cine o en cafeterías ya no es una rareza. Se intenta mantener la vitalidad y hay más conocimiento sobre el tema. Tiempo atrás pensar en la sexualidad del geronte era una cosa absurda, ahora no hay congreso en el que no esté planteado el tema”, afirma Iajnuk, y agrega: “La gente se sigue desarrollando y es magnífico el cambio que se viene dando. Se ha progresado mucho desde varios ángulos. Incluso está cambiando la mirada de los otros: antes decían ‘la alarmante cifra de adultos mayores’ y ahora la gente empieza a ver a los viejos de otra manera”.

¿CUÁL ES LA CLAVE PARA ENVEJECER BIEN?

Según señalan especialistas, existen varios aspectos que inciden sobre cómo se llegará, o se llevará, la vejez: la salud, las emociones, la motivación y la determinación serían cruciales.

“La genética tiene que ver, pero sólo en un 25%, después entra en juego la calidad de vida: la capacidad de disfrutar el presente, tener actividad social, ejercitar la cabeza, la creatividad, cuidarse el físico y manejar lo emocional”, dice Iajnuk.

En relación a los aspectos emocionales, la doctora Anna Phillips, de la universidad de Birmingham, estudió cómo afecta a la salud el estrés y la depresión durante la etapa de envejecimiento y concluyó que un buen grupo de amigos puede extender la vida.

En la misma dirección, sostuvo que las personas en matrimonios poco felices respondían menos favorablemente a la vacuna contra la gripe. Por el contrario, los que contaban con un apoyo social fuerte y menor estrés gozaban de sistemas inmunológicos más saludables.

“Si bien no existe una receta formal para una mayor longevidad y la calidad de la vejez siempre es multicausal, se sabe de algunos factores que ayudan, como llevar un envejecimiento activo”, señala Viguera, y explica: “Esto significa mantener alguna actividad física, intelectual, creativa, solidaria o recreativa”.

Viguera insiste en la importancia de realizar alguna actividad física: “La gente a veces piensa que la única alternativa es ir a un gimnasio o caminar una hora por día, pero hay muchas formas de escapar al sedentarismo”. Como alternativa recomienda los cursos de baile.

“La genética tiene que ver pero sólo en un 25%, después entra en juego la calidad de vida”

Según afirman expertos, las actividades solidarias (para los que están dispuestos) son una linda herramienta para ayudar y sentirse mejor. “Además del contacto con otros adultos mayores y con jóvenes, sirven para fortalecer el autoestima”, dice Viguera.

La gerontóloga Silvia Gascón señala que envejecer bien depende de una suma de factores que también tienen que ver con las oportunidades de cada uno: el acceso a la educación, la cobertura médica, el nivel socioeconómico, contar con una red de apoyo (amigos y familia), entre otros condicionantes.

“Una de las cuestiones que hace al envejecer bien es la capacidad de afrontar las adversidades: cómo se enfoca la vida cuando aparece un problema, como se adapta la persona ante una enfermedad o qué mecanismos pone en juego cuando pierde a un ser querido”, señala Gascón y plantea que por lo general esto va de la mano con el hecho de tener un proyecto de vida propio, o no.

Otro punto fundamental, según la especialista, es que los adultos mayores se sientan queridos y valorados. “Las personas más felices son las que tienen a alguien a quien acudir”, afirma.

Fuente: El Dia.com

Disponible en: http://www.eldia.com/nota/2017-2-23-3-56-31-icono-de-una-tendencia-la-vitalidad-sin-limites-de-edad