Ciudades y Comunidades Amigables con la Edad

ciudadCIUDADES Y COMUNIDADES AMIGABLES CON LAS PERSONAS MAYORES

Una comunidad amigable con las personas mayores es un entorno urbano o rural que fomenta un envejecimiento saludable a través de políticas, servicios, ambientes y estructuras que brindan oportunidades de participación, seguridad  y bienestar a fin de mejorar la salud y calidad de vida de las personas a lo largo de su vida. En otras palabras, una ciudad amigable adapta sus estructuras y servicios para que sean accesibles a las personas mayores y demás  generaciones que conviven en ella.

¿Por qué deben las ciudades ser más amigables con las personas mayores?

El envejecimiento de la población constituye una de las mayores transformaciones sociales del siglo XXI. La adaptación de las estructuras de la ciudad a las necesidades de una creciente población de más edad es una buena preparación para afrontar los retos de los cambios demográficos. Entre el 2000 y el 2050 la proporción de la población del mundo que tendrá más de 60 años se duplicará, pasando de aproximadamente un 11% a un 22%, y llegará a unos 2 mil millones de personas en total. De estas, 395 millones serán mayores de 80 años. Para el 2050, las personas mayores serán más numerosos que todos los menores de 14 años. La mayoría de los adultos y niños de hoy envejecerán en ciudades.

Promover la amigabilidad de las ciudades con las personas mayores es una buena inversión. Los entornos propicios y favorables posibilitan que las personas mayores permanezcan independientes durante más tiempo, y las ciudades y las comunidades se benefician a su vez de las contribuciones que pueden ofrecer las personas mayores.

Mejorar la solidaridad intergeneracional

Una ciudad o comunidad amigable con las personas mayores fomenta la solidaridad entre las generaciones dentro de la comunidad, facilitando las relaciones sociales y los vínculos entre los residentes de todas las edades. Las oportunidades de que residentes de diferentes antecedentes y edades interactúen y se conozcan facilita la integración de la comunidad. Esto, a su vez, posibilita que las personas mayores se sientan socialmente incluidas e involucradas. Las ciudades y comunidades amigables con las personas mayores también tratan de llegar a las personas mayores en riesgo de aislamiento social mediante esfuerzos personalizados y adaptados diseñados para reducir al mínimo las barreras económicas, lingüísticas o culturales.

Las ciudades y comunidades amigables con las personas mayores benefician a todas las generaciones

Una ciudad amigable con las personas mayores carece de barreras, está diseñada para acoger la diversidad y es inclusiva y cohesiva. Puede ser una ciudad de preferencia para toda edad —un excelente lugar para vivir, tener una familia y envejecer. Los ambientes amigables con las personas mayores posibilitan que las personas mayores permanezcan activas, se conecten y contribuyan positivamente a la vida económica, social y cultural de su comunidad durante largo tiempo.
Una ciudad o comunidad amigable con las personas mayores es realmente un entorno para todas las edades. En las ciudades amigables con las personas mayores el entorno natural y los edificios están diseñados y adaptados para sus residentes de todas las edades y de diferentes capacidades —una infraestructura vial y de transporte accesible y seguro, posibilidades de acceso sin obstáculos a edificios y casas, y presencia de asientos e instalaciones sanitarias para el público, entre otras cosas. Los instrumentos para la difusión de información se adaptan a las capacidades y recursos de todos los residentes. En estas ciudades es factible prevenir y retrasar enfermedades relacionadas con la edad mediante servicios de apoyo comunitario y de atención de salud, para que las personas mayores puedan mantenerse sanas e independientes durante el mayor tiempo posible. Estos servicios de apoyo también benefician a las generaciones más jóvenes.

¿Cómo conseguir que las ciudades sean más amigables con las personas mayores?

Una ciudad amigable con las personas mayores solo puede ser resultado de un enfoque integrador centrado en la manera en que viven las personas. Esto requiere coordinación entre las diferentes áreas de política de la ciudad y los servicios para que se refuercen mutuamente. A fin de lograr un cambio fundamental es preciso escuchar a los interesados y pensar más allá de los límites del propio sector. El enfoque de la OMS para las ciudades y comunidades amigables con las personas mayores hace hincapié en un proceso participativo encaminado a evaluar la amigabilidad en todos los sectores (salud, infraestructura, etc.), en colaboración con personas mayores, planificar e introducir cambios de forma colaborativa y seguir de cerca los progresos junto con personas mayores y con otros interesados directos.

La iniciativa de Ciudades y Comunidades Amigables con las Personas Mayores inicia en el año 2006 cuando la OMS reunió a 33 ciudades de 22 países en un proyecto destinado a determinar los principales elementos de una comunidad que facilitan un envejecimiento activo y saludable. El resultado fue la publicación “Ciudades Globales Amigables con los Mayores: Una Guía” en la que se establece un marco para evaluar la adaptación de las comunidades a las necesidades de las personas mayores.

En la guía se identifican ocho dominios que pueden influir en la salud y la calidad de vida de las personas mayores:

1.  Espacios al aire libre y edificios

2.  Transportes

3.   Vivienda

4.   Participación social

5.   Respeto e integración social

6.    Participación cívica y empleo

7.    Comunicación e información

8.     Apoyo de la comunidad y servicios de salud

Estos dominios constituyen una herramienta para la autoevaluación de los entornos y una guía para registrar los avances.

Posteriormente, para aprovechar el gran interés generado por esta iniciativa, la OMS creó en el 2010 la Red Mundial de Ciudades y Comunidades Amigables con las Personas Mayores.

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