Salud en las Américas 2017. Resumen: panorama regional y perfiles de país

Salud en las Américas 2017. Resumen: panorama regional y perfiles de país

 

 

Salud en las Américas 2017. Resumen: panorama regional y perfiles de país  (pdf)

Prólogo

La salud no solo es un derecho fundamental, sino además una condición que permite el goce pleno de otros derechos. La Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible refleja esta perspectiva al proponer una visión universal, integrada e indivisible que manifiesta claramente cómo se entrelazan la salud y el bienestar humanos con el crecimiento económico y la sostenibilidad ambiental. Esta ambiciosa agenda fijará el curso de las políticas públicas de los próximos decenios y para alcanzar sus metas se necesitarán más enfoques colaborativos que permitan abordar las inequidades que se manifiestan en la Región en todas las dimensiones sociales, ambientales y económicas del desarrollo, incluida una clara visión intergeneracional.

Salud en las Américas+ es el informe quinquenal más reciente emitido por la Organización Panamericana de la Salud y en él se describe la situación de la salud, los determinantes de la salud y las tendencias conexas en la Región de las Américas a lo largo del período 2012-2017. Esta edición de Salud en las Américas tiene mucho que celebrar. En el período 2012-2017 se vio la culminación de los Objetivos de Desarrollo del Milenio y, en ese marco, América Latina y el Caribe lograron importantes avances contra la pobreza y la pobreza extrema, el hambre y la mortalidad de los menores de 1 y de 5 años. Además, las personas de la Región tienen una vida más larga y más saludable. Como se ha puesto de relieve en este informe, la mortalidad debida a las enfermedades no transmisibles descendió, al igual que la incidencia de algunas enfermedades transmisibles, como la tuberculosis y la infección por el virus de inmunodeficiencia humana (VIH), y aumentó el gasto destinado a la salud pública como porcentaje del producto interno bruto (PIB).

Sin embargo, algunos retos aún subsisten.

Las profundas disparidades que azotan a nuestra Región en cuanto a la salud son uno de los retos principales. Muchas personas en América Latina y el Caribe no tienen acceso a la atención básica de salud. Las desigualdades en cuanto a los resultados en materia de salud están presentes desde el comienzo de la vida y son resultado de la intersección de características como la situación socioeconómica, el sexo, la raza, la etnicidad y el lugar de residencia. Como ha afirmado la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), estas desigualdades en torno a la salud se acumulan a lo largo del curso de la vida e impiden el goce pleno de los derechos y la participación plena en todas las esferas de nuestra sociedad. También tienen graves implicaciones para la transmisión intergeneracional del bienestar a las generaciones futuras.

Además, es cierto que los notables logros extendidos que se obtuvieron recientemente en el ámbito de la salud en la Región han ocurrido en un contexto económico favorable en el que los Gobiernos miembros contrajeron el compromiso de combatir la pobreza y reducir las desigualdades. En el contexto actual de deceleración económica, es especialmente importante para los Gobiernos de América Latina y el Caribe fortalecer su compromiso con la cobertura universal de salud, un paso crucial para fortalecer los sistemas de protección social desde una perspectiva basada en los derechos. También deben lograrse avances para mejorar la calidad de los servicios de salud y promover un enfoque integrado y holístico de la salud que permita crear relaciones sinérgicas positivas con otras dimensiones del bienestar.

Por otro lado, muchos países de la Región están teniendo que responder simultáneamente a las presiones de salud asociadas con el envejecimiento cada vez mayor de la población, lo que trae aparejado un aumento concomitante de las enfermedades crónicas no transmisibles, y el reto persistente de enfermedades infecciosas reemergentes y emergentes, como el dengue y el zika. Otro reto es abordar los efectos imprevisibles, pero a menudo devastadores, del cambio climático, incluido el aumento de los desastres naturales, en la morbilidad y la mortalidad, en particular en los pobres, la población joven, las personas mayores y las mujeres.

En medio de estos retos hay también oportunidades. El panorama tecnológico en constante evolución seguirá revolucionando el campo de la salud, desde su gestión e infraestructura hasta la integración de nuevos productos y mecanismos para mejorar la prestación de los servicios. Este progreso tecnológico puede llevar a mejoras en la salud, incluso en el contexto de un crecimiento económico lento o estancado. Si bien estos adelantos tecnológicos tienen sin duda alguna el potencial de mejorar la salud y la calidad de vida de la población, y de subsanar las brechas causadas por la inequidad, se debe obrar con cautela para que no exacerben involuntariamente las desigualdades en la salud, dado que ciertos segmentos de la población pueden cosechar sus beneficios mientras que otros quedan al margen.

A medida que hacemos la transición a la nueva agenda del desarrollo, tenemos también la oportunidad de aprender de la experiencia de los ODM, que ha arrojado enseñanzas valiosas para mejorar la salud de la población. Algunas de estas enseñanzas incluyen la necesidad de mejorar la coordinación entre las entidades de sector público en cuanto a la ejecución y el seguimiento de los objetivos de desarrollo relacionados con la salud, la necesidad de establecer metas e indicadores precisos que respondan a las realidades a nivel regional y de país, y la necesidad de mejorar las fuentes de datos para tener información estadística de alta calidad, de manera periódica y desglosada, que nos permita ir más allá de los promedios regionales y de país para detectar y atender las necesidades de los que están quedando rezagados, en el espíritu de la Agenda 2030.

Las personas de la Región de las Américas son su recurso más valioso, por lo que es esencial promover y proteger su salud para avanzar hacia sociedades más equitativas y productivas. Creo que para cumplir la Agenda 2030 y garantizar el goce pleno de los derechos, en particular en estas épocas inciertas, se necesitarán nuevas coaliciones, alianzas y pactos, tanto dentro de nuestros países como entre ellos, para que todos podamos juntos construir el futuro inclusivo, justo y sostenible al que aspiramos.

Alicia Bárcena
Secretaria Ejecutiva Comisión Económica para América Latina y el Caribe

Descargar:
Salud en las Américas 2017. Resumen: panorama regional y perfiles de país  (ePub)
 Valores y principios de la salud universal  (pdf)