Una dieta saludable podría ayudar a proteger de la demencia

 

Unos nuevos estudios sugieren que sí, comer bien podría mejorar la función del cerebro

Comer bien podría ayudar a proteger a su cerebro en la vejez, según un grupo de cuatro nuevos estudios.

En particular, la dieta Intervención para el retraso neurodegenerativo (MIND, por sus siglas en inglés) mediterránea-DASH redujo el riesgo de demencia de las personas, concluyeron dos estudios.

La dieta MIND es un híbrido de la dieta mediterránea y la dieta DASH (por las siglas de métodos dietéticos para detener la hipertensión), ambas originalmente diseñadas para ayudar a mejorar la salud cardiaca.

Las personas mayores que siguieron la dieta MIND de forma cuidadosa tenían un riesgo un 35 por ciento más bajo de una función cerebral en declive a medida que envejecían.

Incluso las personas que cumplieron la dieta MIND a medias redujeron su riesgo de declive cerebral entre un 18 y un 24 por ciento.

"Siempre decimos que un corazón sano es un cerebro sano", dijo Dean Hartley, director de iniciativas científicas de la Asociación del Alzheimer (Alzheimer's Association).

"El cerebro usa un 20 por ciento del gasto cardiaco para obtener oxígeno y glucosa. Si no bombea bien, eso priva al cerebro de muchas cosas que necesita para mantener su función normal", dijo.

Una dieta saludable para el corazón también protege a los vasos sanguíneos dentro del cerebro, lo que reduce las probabilidades de mini accidentes cerebrovasculares (ACV) u otros problemas que podrían afectar a la función cerebral, dijo el Dr. Marc Gordon, jefe de neurología en el Hospital Zucker Hillside en Glean Oaks, Nueva York.

"Lo que es bueno para los vasos sanguíneos del corazón es bueno para los vasos sanguíneos del cerebro", comentó Gordon.

La dieta DASH busca reducir la presión arterial al fomentar el consumo de alimentos bajos en grasa saturada, grasa total y colesterol. Se pide a las personas que coman muchas frutas, verduras, lácteos bajos en grasa, granos integrales, aves, pescado y frutos secos, y que limiten su ingesta de carnes rojas, azúcar y sal.

La dieta mediterránea comparte muchas de las mismas metas y directrices dietéticas, con algunas sustituciones específicas. Por ejemplo, se pide a las personas que reemplacen la mantequilla con grasas saludables como el aceite de oliva, y que utilicen hierbas en lugar de sal para dar sabor a las comidas.

El primer estudio sobre la MIND implicó a casi 6,000 personas mayores que participaron en el Estudio de salud y jubilación, patrocinado por el Instituto Nacional Sobre el Envejecimiento de EE. UU.

Las personas mayores que persistieron firmemente con las directrices de la MIND tenían alrededor de un 35 por ciento menos de probabilidades de presentar un mal rendimiento en pruebas de la función cerebral, apuntó la investigadora líder, Claire McEvoy, becaria postdoctoral en la Universidad de California, en San Francisco. Las que la cumplieron de forma moderada eran un 18 por ciento menos propensas a exhibir señales de declive cerebral.

"Comer una dieta saludable podría ser una forma importante de conservar la función cognitiva durante el envejecimiento", planteó McEvoy.

Pero ninguno de los estudios se diseñó para probar una relación causal entre la dieta y el riesgo de demencia.

El segundo estudio sobre la efectividad de la dieta MIND implicó a más de 7,000 mujeres que participaron en el Estudio de memoria de la Iniciativa de salud de las mujeres de EE. UU. durante un promedio de 10 años.

Las mujeres que siguieron de cerca las directrices de la MIND tenían un 34 por ciento menos de probabilidades de desarrollar la enfermedad de Alzheimer, frente a las mujeres que no siguieron las directrices en lo absoluto, apuntó la investigadora líder, Kathleen Hayden, profesora asociada de ciencias sociales y políticas de la salud en la Facultad de Medicina de la Universidad de Wake Forest en Winston-Salem, Carolina del Norte.

Las mujeres que cumplieron la dieta MIND de forma moderada tenían entre un 21 y un 24 por ciento menos de probabilidades de desarrollar Alzheimer, encontraron los investigadores.

Hayden dijo que es probable que las personas consigan beneficios de la dieta, pero también de otras conductas saludables en su estilo de vida.

"Es probable que alguien que coma una dieta realmente saludable también se cuide de otras formas", dijo Hayden.

Los hallazgos de los estudios se presentaron el lunes en la Conferencia Internacional de 2017 de la Asociación del Alzheimer, en Londres. Las investigaciones presentadas en reuniones por lo general se consideran preliminares hasta que se publican en una revista revisada por profesionales.

Los otros dos estudios presentados en la reunión de la Asociación del Alzheimer también se enfocaron en los efectos de la nutrición en el cerebro.

    Un estudio sueco de más de 2,000 personas encontró que las que comían una dieta saludable llamada el Patrón dietario prudente nórdico a lo largo de seis años tenían una mejor salud cerebral. Esa dieta implica que las personas limiten su ingesta de tubérculos (papas, zanahorias), granos refinados, mantequilla y margarina, alimentos azucarados y jugo de fruta.
    Un estudio liderado por la Universidad de Columbia de 330 personas con una media de edad de 80 años encontró que las que seguían un patrón dietético que fomenta la inflamación tuvieron un peor rendimiento en los juegos cerebrales. Unas IRM también revelaron que tenían un volumen total más bajo de materia gris en el cerebro. Ese patrón de alimentación conllevaba una ingesta más alta de colesterol, betacaroteno y luteína, y una ingesta baja de ácidos grasos omega 3, calcio, folato y vitaminas.

Los expertos no concurrieron en si se debe comer una dieta saludable a partir de una edad temprana para proteger la salud cerebral a largo plazo.

Gordon anotó que los estudios sobre las dietas MIND y la nórdica se enfocaron en personas de a partir de 60 años de edad, lo que muestra que incluso unos cambios en la vejez pueden ayudar al cerebro de las personas.

"Antes es mejor que después, pero aun no es demasiado tarde si ya recibe el Seguro Social para cambiar la dieta", planteó Gordon.

Pero Hayden dijo que las personas no deben perder tiempo si quieren comer de una forma que las proteja de la demencia.

"No sabemos durante cuánto tiempo debe comer una dieta saludable para obtener beneficios para el cerebro, pero sospecho que es algo a largo plazo", comentó Hayden.

FUENTES: Dean Hartley, Ph.D., director, science initiatives, Alzheimer's Association; Marc Gordon, M.D., chief, neurology, Zucker Hillside Hospital, Glen Oaks, N.Y.; Claire McEvoy, Ph.D., postdoctoral scholar, University of California, San Francisco; Kathleen Hayden, Ph.D., associate professor, social sciences and health policy, Wake Forest School of Medicine, Winston-Salem, N.C.; July 17, 2017, Alzheimer's Association International Conference, London

Disponible en: https://medlineplus.gov/spanish/news/fullstory_167290.html