Los adultos mayores también se hacen famosos en YouTube

Enseñan a tejer, a cocinar, muestran sus viajes o simplemente cuentan historias de su vida. Los youtubers senior tienen mucho que decir en esta red social. 

"Llegué a YouTube por casualidad...", cuenta desde Lima Esperanza Rosas. En abril cumplirá 74 años y desde 2009 cada semana sube tutoriales en los que enseña a tejer con palillos, crochet o ganchillo. Su canal "Tejiendo Perú" ya cuenta con cerca de 744 mil suscriptores -"¡Tenemos muchos seguidores en Chile!"-, y sus videos suman más de 260 millones de reproducciones.

"Yo tejo desde niña y el tejido me acompañó siempre; más aún cuando mi hija mayor, Patty, enfermó de cáncer de mama. Ella falleció hace 13 años y el tejido me ayudó, y ayuda ahora a sobrellevar su partida".

Años después, impulsada por su nieto y su hija Ana Celia, decidió subir un primer video en el que comparte con otros su pasión por los palillos. "La experiencia ha sido maravillosa; jamás imaginamos el nivel actual de reproducciones de nuestros videos", reconoce, contenta de que muchos seguidores la llamen "mamá" o "abuelita virtual".

Aunque tradicionalmente es un espacio en el que destacan youtubers jóvenes -como el chileno Germán Garmendia (26), que tiene más de 31 millones de seguidores en su canal "HolaSoyGerman"-, los adultos mayores han comenzado a asomar frente a la cámara.

"Hola, soy vuestro abuelo viajero. A partir de este momento, todos sois mis nietos", saluda con desplante Juan José Cañas, un español de 80 años que ha ganado miles de seguidores gracias a sus andanzas por el mundo y a la graciosa manera en cómo las describe en su canal "Atrapatuabuelo".

A la espera de concretar su sueño de conocer Cuba, en los videos se lo ve recorriendo un río en Vietnam, soportando el frío en Venecia o visitando la Sagrada Familia en Barcelona, siempre acompañado por alguno de sus doce nietos. De hecho, una de ellas, Esther, es quien lo ayuda con su sitio en YouTube. "Yo me voy por seis meses a estudiar a Santiago y mi abuelo irá a visitarme", cuenta. Así que seguro habrá un video del abuelo viajero por las calles de nuestra capital.

Cuando no está de viaje, se da el tiempo de subir videos más cotidianos, como cuando sus nietas le enseñan a usar Tinder para conseguir una novia; cuando prepara su "menjunje secreto" para vivir tantos años como él -"Ya me contaréis como está de bueno, ¡madre mía!"-, o el día que se tatuó en el brazo la paloma de la paz de Picasso. "Mi mujer Antonia falleció en el Día de la Paz y en su lápida está grabada esta paloma, así que yo también quería llevarla conmigo".

Otros adultos han encontrado en YouTube una vía para seguir compartiendo su experiencia laboral. Con harto humor, el chef italiano Pasquale Sciarappa (77) condimenta los videos que sube enseñando recetas de cocina que "he aprendido con los años". Más de ocho millones de reproducciones suma su canal "OrsaraRecipes". En un inglés con notorio acento italiano, cada domingo explica paso a paso cómo preparar platos de su tierra natal.

Aunque trata temas más serios, las risas no escasean en el canal del doctor Drauzio Varella, un reconocido médico brasileño. Unos 380 mil suscriptores le hacen preguntas todas las semanas, que él responde utilizando gráficos, animaciones y dibujos.

En Estados Unidos, Shirley Curry no se hizo problema a sus 80 años para comenzar a subir videos en los que comenta sus experiencias con los videojuegos, ya que no se sentía representada en la mayoría de los foros de gente más joven. En su canal "Grandma Shirley" ya tiene 270 mil seguidores, incluyendo a algunos videojugadores jóvenes, además de sus cuatro hijos y nueve nietos.

"Solo me gustan los videojuegos de películas o gente real. He intentado con otros juegos, pero no los disfruto", reconoce. También se da el tiempo de responder las consultas y cartas de sus seguidores. "Es asombroso que gente en todo el mundo vea mis videos".

Algo importante, a juicio de Esperanza Rosas. "Me escriben mayormente mujeres, desde niñas hasta señoras mayores. También hay algunos hombres que tejen y me escriben. Y lo hacen desde todas partes del mundo. A veces envían los mensajes en otros idiomas, por lo que he aprendido a usar el traductor de Google y así les puedo responder".

Además, el éxito que les brinda contar con una legión de seguidores les ha traído beneficios económicos: el sitio paga a los youtubers más populares con base en la cantidad de reproducciones.

"Cuando empezamos a subir videos no se podía 'monetizar' en Perú -relata Esperanza-. Eso llegó unos años después y fue muy bueno porque ahora puedo tener ingresos haciendo lo que me apasiona, que es tejer y compartir".

Fuente: Economía y negocios Online

Disponible en: http://www.economiaynegocios.cl/noticias/noticias.asp?id=345190